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Las 10 diferencias entre responsabilidad social y marketing social

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Actualmente existe mucha confusión entre los conceptos de marketing social y responsabilidad social, que si bien están fuertemente entrelazados y pueden ser concurrentes, tienen diferencias fundamentales que vale la pena conocer, reconocer y señalar. Por este motivo, nos dimos a la tarea de recopilar las 10 diferencias entre responsabilidad social y marketing social. 

 

1) El marketing social es nombrado por primera vez en 1971 por Gerald Zaltman y Philip Kotler en el Artículo “Social Marketing: An Approach to Planned Social Change”; en cuanto a la RSE, ya en el siglo XIX algunos empresarios industriales en Europa y en los EE.UU. se preocupaban por la vivienda, el bienestar y la caridad de sus empleados. Aunque la expresión surge entre los 50-60 en EE.UU., no llega a desarrollarse en Europa hasta los 90, cuando la Comisión Europea para implicar a los empresarios en una estrategia de empleo que generase mayor cohesión social, utilizó el concepto. 

 

2) El marketing social nace en el seno de las ONG y las campañas gubernamentales para intentar cambiar actitudes sociales respecto de problemas como alcoholismo, planificación familiar, etc. No es sino hasta hace poco que comienza a integrarse formalmente a la IP. La RSE como tal es un concepto empresarial por definición. 

 

3) La responsabilidad social está alineada al desarrollo sustentable por lo que responde a las 3P´s: People, Planet, Profit. El marketing por su parte, también responde a P´s, pero a cuatro, Product, Price, Place, Promotion, y en el caso de los servicios se agregan otras 3, People, Process, Physical Evidence. Cuando se ejecuta marketing social, se cruzan las P´s del marketing con las de la sustentabilidad. 

 

4) El marketing social es la serie de actividades que tiene por objeto la modificación de opiniones, actitudes o comportamientos por parte de ciertos públicos con el objeto de mejorar alguna situación social y/o medioambiental. La RSE podría definirse como la estrategia de gestión empresarial a través de la cual las compañías toman decisiones teniendo en cuenta la rentabilidad, la sociedad y el medio ambiente. 

 

5) El marketing social es una táctica ejecutada en forma y tiempo determinados, aplicada a un segmento definido bajo objetivos empresariales donde la rentabilidad juega un papel fundamental. La RSE si bien es un conjunto de acciones que contemplan a los distintos stakeholders de la compañía, no es una táctica, es la estrategia misma de la empresa y los beneficios percibidos si bien tocan la rentabilidad, se extienden a la reputación corporativa, el goodwill social, el sentido de pertenencia de los colaboradores, la valorización de acciones, entre otros muchos. 

 

6) Una empresa que ejecuta marketing social no necesariamente es socialmente responsable; sin embargo, una empresa socialmente responsable, generalmente ejecuta alguna campaña de marketing social. 

 

7) El marketing social puede ser ejecutado indistintamente por gobiernos, ONG, empresas e incluso empresas sociales. La RSE es empresarial por definición y como tal, la mayoría de literatura y organizaciones promotoras, se alinean a ese concepto, aunque actualmente comiencen a surgir otras vertientes como la RSU o responsabilidad social universitaria o la RSI o responsabilidad social individual. 

 

8) El marketing social es a final de cuentas, marketing, y para ejecutarse se tienen que dominar sus conceptos. En otras palabras, se establecen objetivos, mercados meta, pruebas de portafolio, focus group, ejecuciones en canal, medios, mediciones, ROI, y normalmente se realiza en forma de campaña anual. La RSE es un estrategia permanente transversal a todas las áreas de una organización y enfocada a stakeholders. 

 

9) El marketing social puede ser parte de la estrategia de responsabilidad social; esta situación nunca se dará en sentido inverso. 

 

10) Hoy en día, hay varias iniciativas que impulsan la RSE, como el Pacto Mundial, GRI,OCDE,CSR Europe, Cemefi, Instituto ETHOS, IARSE, entre otras muchas organizaciones locales y globales, ya que los beneficios de la RSE son mucho más integrales que los del marketing social, aún cuando existan campañas tremendamente exitosas. 

 

En este contexto, es factible comprobar la profunda diferencia entre los dos conceptos, aún cuando en ocasiones suelan estar profundamente hermanados. Por el otro lado, también hay que señalar, que para muchas empresas cuya estrategia general se sustenta fuertemente en el marketing, la RSE se abre camino y tiene sostén en gran parte, gracias al marketing social. Con todo esto es fácil constatar lo futil de las críticas que muchos defensores de la RSE hacen al decir que el marketing y la responsabilidad social no están relacionados, cuando la realidad es que cuando estos dos conceptos se entrelazan, los resultados se potencian en una sinergia sin precedente para las organizaciones.

 
 

Chile, país de clase media

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NO EXISTE definición precisa de clase media y, en general, la mayoría de la población tiende a percibirse en esa clasificación (incluso profesionales que pertenecen al 20% más rico). En la jerga del marketing, se considera a los grupos C2 y C3 representivos del segmento. La clase media se puede entender por una combinación de variables de consumo, patrimonio y educación. Tomando esto en consideración, se puede decir que un 20% de la población chilena es clase media.

Según la Casen 2009, este porcentaje son jefes de hogar con estudios superiores (completos e incompletos) y que poseen ingresos entre $ 400 mil y $ 500 mil. Ahora bien, la clase media debiese ser el grupo que tiene ingresos cercanos a la mediana nacional (quintil 3), es decir, $ 450 mil. Sin embargo, esto difiere del concepto que define el estrato medio como aquellos hogares que perciben ingresos en torno al promedio, donde la cifra asciende a los $ 752 mil.

Los ingresos de la clase media crecen menos en términos reales que el ingreso promedio de todos los chilenos. Entre 2006 y 2009, los ingresos autónomos del hogar (obtenidos mediante el trabajo) de ese grupo aumentaron entre 3% y 5%, mientras que para el promedio del país subieron 7,8% en el mismo período. La situación económica de la familia de clase media, así como la del 40% más pobre, sufrió los efectos del menor crecimiento de los últimos años. La variación promedio anual per cápita de los ingresos del tercer quintil revela que existe una gran diferencia entre lo ocurrido entre 1990 y 1998, cuando el PIB aumentó a un promedio anual de 7,6%, y lo sucedido entre 1999 y 2009, cuando Chile apenas creció a 3,3% anualmente. En el primer período, los ingresos promedio país se incrementaron a una tasa del 5,8% anual, mientras que en el segundo, sólo lo hicieron a 0,6%.

Este comportamiento se traduce en que muchas personas que habían visto aumentar sostenidamente sus ingresos también aumentaron sus expectativas socioeconómicas, adquirieron bienes y propiedades, y se endeudaron para ello. Con la baja de la actividad económica, sufrieron por la merma de sus ingresos o por la pérdida del empleo y sus expectativas se vieron afectadas. El problema es que ellos, a diferencia de los más pobres, no están protegidos por redes sociales, pues los programas de ayuda -habiendo recursos escasos- se deben enfocar a los grupos de menores ingresos. Así, el crecimiento económico es muy relevante para la clase media, porque para quienes la integran resulta más fácil reinsertarse cuando aumentan la actividad y el empleo.

Cuando el mercado del trabajo está tan restringido como ahora, generar mayores oportunidades de empleo también pasa por la necesidad de dar mayor flexibilidad laboral, de modo que las mujeres y los jóvenes de este estrato puedan ocuparse, aportando al ingreso del hogar o contribuyendo al pago de sus estudios.

Políticas como el seguro de desempleo o ante contingencias de salud son claves para la clase media. También la ampliación del crédito universitario con aval del Estado a todas las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica puede ayudar a la clase media, dado que su principal aspiración es que sus hijos puedan terminar la educación superior.

La Tercera

 

PATIPERROS BUSCAN POSICIONAR A CHILE COMO DESTINO ENOTURÍSTICO EN EE.UU.

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Con el objetivo de potenciar la Imagen de Chile en Estados Unidos, principal mercado de las exportaciones de vino nacional y, de paso, fomentar la visita de wine travelers a nuestro país, Wines of Chile, presentó “The Wines of Chile Experience”, programa estratégico que busca posicionar a Chile como destino privilegiado para el turismo enológico.

Este proyecto, liderado por Wines of Chile en conjunto con Puro Chile en Nueva York, tendrá una duración de 24 meses. La iniciativa es co-financiada por el Comité de Marcas Sectoriales de Corfo y cuenta con el apoyo de Turismo Chile. Junto con posicionar a nuestro país como wine destination se espera que permita elevar la valoración de la marca “Chile” en Estados Unidos, repercutiendo en un incremento de la competitividad de los productos y servicios “made in Chile”, como también en la atracción de inversiones al contribuir a un mejor posicionamiento de la Imagen País.

Contará con una inversión total cercana a los US$ 1,6 millones, destinada a marcar presencia a través de la publicidad, eventos, showroom permanente en Nueva York, visitas de prensa especializada, capacitación, marketing viral mediante redes sociales y estudios de impacto.

El lanzamiento de “The Wines of Chile Experience”, primera campaña de su estilo, se realizó en un encuentro en la SOFOFA y contó con las presentaciones de René Merino, presidente de Vinos de Chile; Juan Somavía, gerente de Wines of Chile; Patricia Noda, directora ejecutiva del Comité de Marcas Sectoriales y Ernest Paicopolos, representante de Opinion Dynamics, que entregó los resultados de una encuesta a viajeros frecuentes del noreste de Estados Unidos sobre sus hábitos, preferencias de viaje y conociento de nuestro país.

En un diagnóstico inicial sobre el potencial de este programa para Estados Unidos, se identificó que Chile posee un muy bajo conocimiento como destino, pero tiene una alta valoración en atributos escenciales para el viajero norteamericano, destacando su seguridad, su amplia diversidad geográfica, y productos como vinos y frutas de excelente calidad.

Sin embargo, tiene una presencia comunicacional menos agresiva respecto a otros países de la competencia. En ese sentido, la campaña representa una oportunidad y una iniciativa innovadora para cautivar a un turista que en 2009, según cifras de Sernatur, superó las 180 mil visitas a nuestro país, con aportes de US $226 millones. 


El turismo del vino en cifras

Según cifras del último estudio sobre enoturismo en Chile (TurisVino, 2007) proporcionadas por Wines of Chile, de los 2.250.000 visitantes extranjeros que llegaron a Chile en 2006, cerca de 300 mil fueron catalogados como “viajeros enoturísticos”. La cifra representaba en ese momento un auspicioso incremento del 23,8% respecto al año anterior que, sin embargo, se encuentra muy por debajo de otros países. Omitiendo potencias como Estados Unidos y Francia, que en 2006 recibieron a 27,5 y 7,5 millones de enoturistas cada una, nuestro país está detrás incluso entre los países del Nuevo Mundo. Tal es el caso de Argentina y Nueva Zelanda, que durante el mismo período recibieron visitas a viñas y bodegas del orden de las 600 mil y 500 mil turistas respectivamente.

Otro aspecto relevante que debió ser considerado en la estrategia comunicacional es el impacto por el terremoto de febrero pasado. Según estimaciones de Wines of Chile, un 17% de la oferta enoturística nacional continúa con algún nivel de daño en sus instalaciones, por lo que durante la primera etapa del plan estratégico se pondrá mayor énfasis en los valles de las zonas centro y norte del país.

Gentileza de Chile.com

 

 


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